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martes, 3 de julio de 2012

El signo de la cruz


Una de las más brillantes y polémicas películas históricas del épico Cecil B. DeMille, que ya en el cine mudo había dado muestras de su magna visión cinematográfica con títulos como Los diez mandamientos (1923) y Rey de reyes (1927). En esta ocasión, y sobre el texto de una obra de Wilson Barrett, nos cuenta la historia de cómo Nerón incendió Roma culpando de ello a los cristianos para justificar su persecución de cara al pueblo. Aunque lo más destacado de la función acabó siendo el latente erotismo mostrado por Claudette Colbert (como la malvada emperatriz Poppea), bañándose en leche de cabra ante la atenta y lasciva mirada de Nerón (un superlativo Charles Laughton).


Además, la película estaba repleta de orgías, sadismo y otras actividades sexuales, estrenándose íntegra ya que todavía no estaba instaurado el código censor. DeMille ya había dirigido una primera versión sobre el tema en 1914. Para este remake gastó 650.000 dólares, rodándola en tan solo ocho semanas. Constituyó un enorme éxito de taquilla y obtuvo una nominación al Oscar a la mejor fotografía (Karl Struss).

 DeMille era un director tan enérgico (o incluso más) que Ford, e infundía en sus rodajes una tensión que trascendía e impulsaba la acción con un ritmo vibrante que jamás desfallecía. Un buen ejemplo de esto es “El signo de la cruz”, rompedora en más de un sentido (casi “gore”), con el ínclito Fredric March (menudo carrerón) ejerciendo de macho alfa dominante. La película en sí retrata a la perfección los pormenores de la época, la visión de los cristianos como secta proscrita, y lo hace desde la dureza de lo que conllevaba (sin escatimar un ápice de violencia). Luego vendría LeRoy y nos ofrecería una versión más edulcorada y familiar. A la postre la moraleja es la misma, la fe inquebrantable más allá del dolor y el sufrimiento consigue la conversión del más incrédulo y escéptico (¿o tal vez fue el triunfo del amor sobre lo humano y lo terreno?). Con todo, altamente recomendable, para apreciar como se merece a un gran director. Excelente fotografía (gloriosas armaduras brillando al sol).

“El signo de la cruz”, de la que siempre se había dicho que como se hizo antes de que entrara en vigor la ley de censura que impuso el senador del Partido Republicano William H. Hays, conocida como el código Hays, Cecil B.DeMille realizó una película cargada de erotismo y de violencia con orgías y toda una serie de atractivos sensuales, que en realidad no es para tanto ni mucho menos.

Todo reside en la pericia de Cecil B. De Mille para insinuar y poner en pantalla el estímulo que hará que el espectador imagine y vea en su mente lo que no se ve en la pantalla. Unicamente, como siempre, hay más permisividad en el uso de la violencia y en los minutos finales en el circo romano, muy bien hecho por cierto.

Para mi gusto, lo mejor de la película es la fotografía sobre todo de los excelentes trajes de los romanos con armadura y la secuencia final en la que triunfa el amor sobre la muerte. Muy bien elegido el actor que hizo de Nerón, Charles Laughton, aunque prefiero el de Qwo Vadis, de Mervin Leroy con Peter Ustinov.


La famosa escena de Claudette Colbert que hace de Popea, la esposa de Nerón, bañándose en una piscina llena de leche de burra, sólo tiene de erotismo la cara de Popea, que es en realidad el elemento más sensual de toda la película, su cara. Lo demás son insinuaciones. El famoso tema de los pezones de la actriz mientras se baña es un visto y no visto insignificante.

La escena de la chica semidesnuda en el circo y el gorila que se acerca, no es nada porque se acerca y se cambia de escena y todo queda dicho por las caras de los espectadores romanos y por los gritos que se oyen, pero no se ve nada, al igual que la de la chica atada en horizontal para que se la coman cuatro cocodrilos, o los elefantes pisando las cabezas de los cristianos atados al suelo y el espectador se puede imaginar qué pasará pero no lo ve.

Toda la sensualidad de las llamadas orgías romanas se basa en trajes y sedas y en ese sentido es igual de efectiva su posterior película Cleopatra realizada después del código Hays y poco se tienen que envidiar en cuanto a sensualidad y no a erotismo que no lo hay.


La película recrea la vida bajo el Principado de Nerón. En ese trance, el Prefecto de Roma se enamora de Marcia, una joven cristiana. Pero, a su vez, en uno de los favoritos de Popea, la consorte del Emperador (Charles Laughton). Entretanto, se ve la predicación de Tito, discipulo de Pablo y la progresiva difusión del cristianismo, con sus seguidores reunidos en cónclaves secretos. También las salvajes costumbres circenses de Roma, luchas de gladiadores, mujeres contra enanos, y el lanzamiento de fieras sobre las personas, por ejemplo prisioneros cristianos. La película tiene buena indumentaria -no me convenció en cambio tanto la recreación del protagonista con aspecto del Dante, con una especie de capucha y laureles-. El ritmo es aceptable, pero tiene algunos altibajos, no logra ser tan atrayente como en otras películas del género. Por lo demás, escenas de elevado sadismo, como la de elefantes pisoteando personas, filmados con gran realismo, o una mujer sobre la que se lanza una manada de cocodrilos. En cojunto, se puede ver con algún interés.

TÍTULO ORIGINAL The Sign of the Cross
AÑO 1932




DIRECTOR Cecil B. DeMille
GUIÓN Waldemar Young & Sidney Buchman
MÚSICA Rudolph Kopp
FOTOGRAFÍA Karl Struss (B&W)
REPARTO Fredric March, Charles Laughton, Claudette Colbert, Elissa Landi, Ian Keith, Vivian Tobin, Nat Pendleton
PRODUCTORA Paramount Pictures
PREMIOS 1933: Nominada al Oscar: Mejor fotografía


SINOPSIS Imperio Romano, siglo I d. C. Después del gran incendio de Roma, el emperador Nerón, decide culpar a los cristianos y publica un edicto por el cual todos ellos deberán ser arrestados y enviados a la arena del circo. Entre los detenidos se encuentran dos viejos cristianos y la hermosa hija de uno de ellos, de la que se enamora Marcus: el más alto funcionario de Roma.
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Gran película que sufrió las consecuencias de la entrada en vigor del código de censura de Hays" (Fernando Morales: Diario El País)
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lunes, 2 de julio de 2012

Cleopatra (1934) Cecil B. DeMille


Cecil B.DeMille narra en esta obra la historia de Cleopatra y sus diversas conexiones (sentimentales, de poder) con Roma con un sentido del ritmo y de lo visual efervescente.

En este filme nada es rutinario, todo rezuma pasión, belleza, exotismo... A DeMille no le interesa demasiado la veracidad de los sucesos históricos sino que los adapta para realizar una obra artística que refleja su sensual concepto de la narración cinematográfica.

Claudette Colbert realiza una interpretación excelente, evolucionado desde la inicial poca experiencia a la amargura. Adicionalmente cabe resaltar en especial las escenas del asesinato de Julio Cesar, la de la seducción de la protagonista a Marco Antonio y la de la frenética guerra entre Egipto y Roma. Obra atrayente, sintética, exuberante, con buenas interpretaciones, no obstante adolece de cierta falta de profundidad (atribuíble al guión; principalmente en lo que a la descripción de algunos personajes y situaciones se refiere) en determinados instantes que le impiden alcanzar la categoría de obra maestra.

 Aún no siéndolo, y a la espera de profundizar más en su metraje. Cleopatra de Cecil B.De Mille resulta sin duda una sublime obra cinematográfica especialmente disfrutable para los amantes del cine artístico y apasionado.


Superproducción histórica de Cecil B. DeMille (1881-1959). El guión, de Waldemar Young y Vincent Lawrence, desarrolla un argumento de Bartlett Cormack, basado en hechos históricos libremente dramatizados. El film se rueda en exteriores de CA (El Segundo y Muro) y en los platós de Paramount Studios (Hollywood). Nominado a 5 Oscar, el film gana uno (fotografía). Producido por Cecil B. DeMille para Paramount, se estrena el 5-X-1934 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en Alejandría (Egipto), Roma, Accio (Grecia) y otras localizaciones, entre los años 48 y 30 DC. La reina Cleopatra VII de Egipto (69 AC-30 AC), dispuesta a defender la soberanía e independencia del reino, no duda en emplear su atractivo y su poder de seducción, para manejar a su conveniencia los más altos cargos de Roma, Julio César (William) y Marco Antonio (Wilcoxon). En la batalla naval de Accio (2-IX-31 AC), sus tropas y las de Marco Antonio son derrotadas por Octavio. Cleopatra es manipuladora, caprichosa, atractiva, sensual y poderosamente seductora. Julio César es austero, fuerte, rudo, sincero, aficionado a las innovaciones mecánicas para usos militares (lanzadoras de flechas, de bolas de fuego...), la puntualidad y la diligencia. Siente pasión por el ejercicio del poder y la conquista de nuevos territorios. Goza de un sutil y agudo sentido del humor. Las preferencias de Marco Antonio son la bebida, la vida ociosa, la indolencia, los juegos de seducción y de amor y el lujo.


El film suma drama, historia, romance y guerra. El realizador se apoya en referencias históricas muy conocidas y míticas que usa como marco para el desarrollo de un relato melodramático con toques trágicos. Sobre esta base construye un film espectacular, comercialmente atractivo y capaz de movilizar a un público mayoritario. No le interesan los hechos históricos, que toma en su versión más plana, superficial y comercial, sin añadirles ninguna acotación analítica. Extrae de ellos un relato melodramático destinado a complacer los gustos populares menos exigentes. Con todo, la obra se presenta dotada de una memorable espectacularidad, un ritmo narrativo muy satisfactorio, una atractiva sensualidad y un admirable efectismo.

Al servicio de la espectacularidad emplea a 8.000 extras, unos decorados monumentales, unos pomposos movimientos de grúa y vistosas escenas multitudinarias. Cuida con particular atención la sensualidad de las escenas, que convierte en animados festines de baile, música, vino, lujuria y gula, sin cruzar nunca los límites de su estricta concepción mormónica de lo socialmente admisible. Presenta a Claudette Colbert como la mujer más hermosa, atractiva y seductora. Al servicio de este objetivo pone un vestuario brillante y de gran sensualidad, que somete a constantes cambios de formas, diseños y colores.

DeMille luce gran habilidad en la creación de escenas de masas. En unos casos las combina con la espectacularidad: entrada de César y Cleopatra en Roma, llegada de César al Senado, anuncio público de la muerte de César, etc. En otras ocasiones combina la grandiosidad con la acción: batalla naval y batalla terrestre de Accio, destierro de Cleopatra al desierto de Siria, asesinato múltiple de César, etc. Algunas escenas multitudinarias se combinan con fiestas fastuosas: fiesta de Calpurnia en Roma, fiesta de Cleopatra en Alejandría, espectáculos festivos en el interior de la nave de Cleopatra en la travesía a Alejandría, etc.

Incorpora escenas blancas de punzante erotismo, como la de las muchachas disfrazadas de tigresas sometidas y dominadas por un domador. Es rica en sugerencias eróticas la secuencia de la seducción de Marco Antonio en la nave de Cleopatra. Hace uso de apuntes crueles, como la gran rueda de púas que aplasta a los guerreros en la batalla de Accio, rostros ensangrentados y desfigurados por la lucha, el ensañamiento en el asesinato de César, etc. Ofrece dos planos submarinos sorprendentes, que acompañan la batalla naval de Accio. Añade un punteado de humor ligero y sofisticado, con referencias a la muerte, los envenenamientos de Cleopatra, los cambios de calendario introducidos por César, los malos augurios, etc.

Es el séptimo film sonoro del realizador, que se adaptó con rapidez y comodidad a las nuevas técnicas. Formó parte del lote de films vendidos por la Paramount a la Universal en un momento de dificultad económica. Otros films dedicados a la figura de Cleopatra son “César y Cleopatra” (Pascal, 1945), “Las legiones de Cleopatra” (Cottafavi, 1959), “Cleopatra” (Mankiewicz, 1963) y “Marco Antonio y Cleopatra” (Heston, 1972).

La música, de Rudolph G. Kopp ("El valle de la venganza", Thorpe, 1951), envuelve la acción en una atmósfera sonora de musical americano ingenuo y grandilocuente. La fotografía, de Victor Milner ("Union Pacífico", DeMille, 1939), en B/N, combina planos generales que resaltan la espectacularidad con planos medios y primeros planos más bien intimistas. La cámara se mueve con diligencia sin escatimar desplazamientos vertiginosos. El vestuario y los decorados interiores reproducen la estética de la “Belle Époque”, con añadidos orientalizantes (tocados egipcios, figuras de leonas...). Colbert pone de manifiesto sus dotes de gran actriz.

Restaurado digitalmente, el film elogia la alegría de vivir, los juegos de seducción, la capacidad de resistencia, la lucha por la independencia, el gusto por el espectáculo y el amor verdadero.

TÍTULO ORIGINAL Cleopatra
AÑO 1934




DIRECTOR Cecil B. DeMille
GUIÓN Waldemar Young & Vincent Lawrence
MÚSICA Rudolph Kopp
FOTOGRAFÍA Victor Milner (B&W)
REPARTO Claudette Colbert, Warren William, Henry Wilcoxon, Joseph Schildkraut, Gertrude Michael, Ian Keith
PRODUCTORA Paramount Pictures
PREMIOS 1934: Oscar: Mejor fotografía. 5 nominaciones


SINOPSIS En el año 48 A.C., Cleopatra da la bienvenida a Julio César. La llegada del mandatario romano mejorará su posición, a la vez que la de César. Cuando éste muere, Cleopatra se sentirá atraída por Marco Antonio. Su romance será una fuente inagotable de problemas.